Para muchos el disco más preciado del mundo, bueno, más bien del sistema solar, por supuesto, el más difícil de conseguir, el incunable de los incunables y es que, solo existe una única copia física de este «Sounds of the Earth» (Sonidos de la tierra) que navega a través del tiempo y el espacio aguardando a una civilización no humana que sepa interpretar las imágenes y sonidos grabados sobre el mejor de los soportes, el oro.

Con esta introducción podría parecer que hablamos de una obra de Arthur C. Clarke, pero nada más lejos de la realidad, corría el año 1977 cuando la Nasa lanzó en las sondas espaciales Voyager un disco de gramófono con canciones y sonidos que reflejan la diversidad de la tierra y sus heterogéneas culturas, con la ávida intención de mandar un mensaje a una posible civilización inteligente que tenga la suficiente tecnología para poder interpretar los mensajes que en él quedaron grabados.

La idea de forjar un disco de oro que contenga más de 50 idiomas, sonidos, música, ondas cerebrales, imágenes solo podría provenir de un ensoñador como Carl Sagan, uno de sus principales impulsores en la Nasa. Un mensaje en una botella en la vastedad del cosmos, qué idea tan romántica, ¿podría haber mejor manera de explicar a una civilización extraterrestre, sí, extraterrestre, lo hermoso de vivir en este pequeño punto azul pálido?.

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La galleta de este peculiar disco

Pues bien, hace cuestión de dos semanas, la Nasa público a través del conocido soporte digital SoundCloud, todos los sonidos que fueron grabados en el disco y los puso a disposición del público en forma de escucha directa o descarga, de manera gratuita y a la mejor calidad posible.

Imaginemos por un momento que seres de otros mundo se hacen con tal souvenir terrícola, demos por hecho que son capaces de seguir las instrucciones, colocar la aguja y reproducir el canto nocturno de los indios navajos, los latidos del corazón de un ser humano o el llanto de un bebé, ¿y qué podría sentir esa entidad al reproducir la quinta sinfonía de Beethoven?

No sabemos si estos seres se pueden emocionar con una canción, si tienen la capacidad de poder erizar el bello de sus brazos o tentáculos, pero de lo que si estamos seguros, es que los seres los humanos sí somos capaces, si tienes la suerte de ser un lector humano, y quieres hacer un viaje personal de autoconocimiento a través de las ondas, puedes hacerlo aquí.

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